viernes, 11 de enero de 2013

Desocupados de Berni


Pintada al temple sobre arpillera. Antonio Berni nos muestra aquí su compromiso artístico y fundamentalmente humano. La minuciosidad de los detalles de los personajes que están durmiendo en primer plano. Pliegues y texturas en la descripción de la ropa, luces y sombras en el tratamiento de los rostros y la proporción de los cuerpos. ¿Qué esperan esos hombres de brazos quietos y mudos, sin decir nada? Un trabajo. Buscá y descubrí que hay una sola palabra escrita en la obra. A propósito, Berni deja entrever sólo una parte: "fe", dice. Lo que expresa la voluntad de estar allí, siempre allí, esperando una respuesta.


Desocupados o Desocupación, 1934
Las artes visuales a menudo se comprometen y entrometen en la realidad social y política. 'Los desocupados' denuncia. Una pintura memorable es mucho más que una tapa de diario, es noticia para todos los días. Cuando este cuadro fue presentado al Salón Nacional, no fue admitido. La casa se reservó el derecho de admisión, y a pesar de los zapatos bien lustrados del personaje en primer plano a la izquierda, no dejó entrar a esta manga de vagos, que si no trabajaban en aquella patria brillantemente conservadora y liberal, era porque no querían. ¿Cómo puede haber escaseado el trabajo en el granero del mundo?, en esa Argentina - que nos contaron - tan orgullosa estaba de figurar entre los primeros países del planeta.
No fueron seguramente motivos estéticos los que dieron pie al rechazo. Los artistas le dicen la verdad al poder y las razones de la mezquindad, basadas en intereses políticos y económicos, no entiendieron jamás la necesidad de recibir a la verdad con la amabilidad que se merece.
En aquella oportunidad el jurado le adquirió a Berni un retrato de mujer al que juzgaron estética y políticamente correcto.

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